Cuando una persona tiene la necesidad de adaptarse unos audífonos para oír bien y se informa en un centro auditivo, lo más probable es que después de realizarle un estudio audiológico, el audioprotesista del centro le explicara cual es el producto más adecuado para su caso y le hará un presupuesto de un único modelo.

Al comprar un producto que no conocemos, queremos saber si este producto nos dará el resultado esperado en relación a su precio. Como cuando compramos unos zapatos hasta que no los hayamos probado y comparado con otros modelos no somos capaces de decidirnos por la compra y eso sin desprestigiar la profesionalidad de los fabricantes, ni la calidad de los zapatos.

Esa necesidad es mucho más pronunciada en el caso de la audición, solo que todavía no lo sabemos. Cuando compramos unos audífonos necesitamos probar y comparar diferentes marcas y modelos para saber cuál es el más adecuado para la percepción subjetiva de nuestra audición ya que es totalmente impredecible y eso sin desprestigiar la profesionalidad del audioprotesista, ni de la calidad de los audífonos.

En muchos países europeos, donde las adaptaciones de audífonos están subvencionadas por la seguridad social, esta exige a los centros auditivos que dejen probar y comparar a sus pacientes como mínimo tres modelos diferentes de audífonos. Esto aquí parece ser una utopía.

En Onacustica somos los únicos que trabajamos con todas las primeras marcas de audífonos y dejamos probar y comparar varios modelos durante semanas en el entorno cotidiano, para asegurar así la mejor adaptación posible.

De allí dependen cosas tan importantes como el hecho de entender o no entender lo que ha dicho alguien en una situación acústica compleja. De eso puede depender que si vamos a poder participar en las conversaciones o quedaremos excluidos.

Lucas Xirianchs

Audioprotesista

 

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